Se abre el siglo XIX con la creación de nuevos ayuntamientos en núcleos supeeriores a 1.000 habitantes, creándose los de Alumbres, La Palma y Pozo Estrecho, a los que años más tarde se sumará El Algar. Cuando se pierden como consecuencia del absolutismo de Fernando VII, en febrero de 1.836, algunos vecinos de La Palma solicitan al gobernador civil la vuelta a la municipalidad, oponiéndose los labradores de primera clase y el Ayuntamiento de Cartagena. A mitad de siglo crece la población de El Algar por el "boom" minero, también los de Alumbres, Pozo Estrecho y La Palma.
En esta última última localidad un empresario minero y socialista utópico, Manuel Sagrario de Beloy, proyectó hacia 1.844 crear un falansterio, experiencia social entre la cooperativa de producción y consumo y la comuna, idea que finalmente no prosperó. Por el Real Orden del 10 de Diciembre de 1.859 se segregan del municipio cartagenero los núcleos de Garbanzal, Herrerías, Portmán y Roche, nuevo municipio que posteriormente se llamará La Unión. Años más tarde, en 1.919, los pueblos de El Llano y El Algar solicitan, sin éxito, segregarse del municipio cartagenero para incorporarse al unionense.
En cuanto a los servicios municipales hay que decir que en 1.956 se crea la figura de los celadores, se establece el servicio de serenos y se sigue contando con alcaldes pedáneos en pueblos y barrios.
En 1.873 estalla por diveros puntos de España el levantamiento cantonal, pues el gobierno de la I República no es capaz de afrontar la descentralización federal del Estado. El general Martínez Campos divide las tropas leales al gobierno de Madrid en dos brigadas para tomar Cartagena. La primera al mando del general Salcedo se dirige a La Palma y la segunda con el brigadier Villalón a la cabeza se instala en Los Vidales, teniendo como cuartel y hospital la vivienda que perteneció a Juan Bolea. El presidente de la República, Emilio Castelar, ordena bombardear la ciudad el 26 de Noviembre de 1.873. La campaña final se encomienda a López Domínguez ocupa el Monte Calvario y el Barrio de San Antón para tomar finalmente la ciudad. La independencia de Cartagena duró desde el 12 de julio de 1.973 hasta el 12 de Enero de 1.874, y fue símbolo de un republicanismo federal extremado, contrario al centralismo, y fruto de la devoción española por la patria chica.
De 1.880 a 1.920 se origina una burguesía y unas clases medias que se enriquecen con el comercio, la minería y la agricultura, demostrando tener una capacidad de iniciativa empresarial como no se ha vuelto a tener en la ciudad.
Después del periodo republicano se produce la restauración de la monarquía en la figura de Alfonso XII, abriéndose una época de caciquismo y oligarquía, que se traduce en una contínua farsa electoral por parte de los partidos que se reparten el gobierno: Liberal y Conservador. Las irregularidades van desde la compra de sufragios, coacciones, votaciones a colegio cerrado, rotura de urnas, falsificación de actas, etc. Estos desmanes son más frecuentes en el ámbito rural, feudo conservador, donde el cacique de turno es quien proporciona el trabajo al jornalero, consigue librar de quintas al hijo, perdona el rento, etc.
La agricultura del siglo pasado tiene un carácter extensivo y de bajo rendimiento, predominanado el cultivo de secano: cebada, trigo, vino, algo de avena y centeno, frutas y escasamente hortalizas. Otros rasgos característicos son la falta de abonos, la descapitalización y la dificultad de obtener créditos. Se tiene que recurrir al abusivo usurero local y, para evitar esta situación, se creará en 1.887 la Caja de Ahorros y Montepío Rural de Pozo Estrecho, gracias a la iniciativa de los agricultores miembros de la Sociedad Artístico Musical "Santa Cecilia". Junto a la emisión de préstamos a los agricultores actúa como impulsora de actividades económicas e investigaciones agrarias: implantación de nuevas variedades de cultivo, selección de semillas e investigaciones fito-sanitarias.
La población agrícola pobre ronda el 75% ya que si un jornalero logra trabajar, gana cuatro reales de sol a sol, necesitando cinco para poder vivir. Se alimenta con puches de cebada o maiz, cebollas y ajos.
El verano de 1.894 será catastrófico para las viñas por la aparición del primer foco epidémico de filoxera. Los alcaldes pedáneos de El Hondón, La Palma y El Lentiscar solicitarán la condonación de la contribución rústica de las viñas afectadas. Se volverán a plantar vides pero esta vez de origen americano y algunas de Villafranca del Panadés. En 1.921 un propietario de la Palma tenía puestas ya en producción un total de 35.000 cepas de viña americana y una bodega de 2.000 arrobas de vino. Desde 1.917, sobre todo en Torre pacheco y La Palma, las plantaciones de pimiento de bola también se convertirán en sustituto de las vides arrancadas.
La ganadería es escasa, sólo lanar y cabrío, y el artesanado lo componen molineros, aperadores, carpinteros, herreros y tejedores, existiendo pequeños talleres de curtidos, ladrillos, alfarería y destilación alcoholera. En La Palma se ubicarán una fábrica de destilación alcoholera y otra de esparto, junto a la vía del ferrocarril. A finales del siglo pasado y principios de éste se localizarán numerosos hornos y bobilas de ladrillo (hornos unidos por bóveda de forma de herradura).
Algunos de los hornos que se recuerdan eran de estilo moruno, siendo sus propietarios: Juan Celdrán, Pablo "el Baboso", Mariano "Calele", Juan Molera y "los Berenjanos" entre otros.
Las bóvilas eran propiedad de: Cándido Molera, en los actuales terrenos del polígono industrial; la de Mariano "el Berenjano" y Muñoz, en los Pérez de Arriba posteriormente propiedad de José Balsalobre; la de Emilio Bolea, en la actual fábrica de terrazos y en el cruce de las cañas la de Francisco Martínez "el Berenjano" y ya en los años sesenta del actual siglo la cooperativa "Santa Florentina".
Tendrán su importancia, en nuestra comarca, los telares con los que se realizarán los cobertores de lana de oveja. Predominarán los motivos geométricos cuyos principales modelos eran el de cruz y cuadro, limón y el de "ahorro" por la escasez de lana empleada. Los últimos telares en funcionamiento fueron el de Mercedes Soto, la "tía Molinera", Ginesa García y Rosario Conesa.
En 1.894 la vida media de una persona será de 22 años, llegando excepcionalmente a cumplir los 45, y se registrará una altísima tasa de mortalidad infantil (471 por mil). Los últimmos años del siglo pasado son catastróficos por las epidemias de colera, sarampión, triquinosis, paludismo, viruela, difteria y crup o garrotillo (angina maligna). Estas epidemias no se repetirán en el siglo XX, salvo la gripe de 1.918 con una mortalidad del 13,26 por mil y las fiebres palúdicas y tifoideas del año siguiente.
Se crea en 1.901 la Liga de los Vecinos del Campo. El objetivo de esta agrupación era el desarrollo de los pueblos y de la agricultura, siendo embrión del Bloque Cartagenero de Izquierdas que llegará a gobernar en el ayuntamiento de Cartagena.
A principios de siglo nuestra agricultura depende de una climatología hostil, lo que origina que cada veinte años sólo se registren dos cosechas buenas, dos regulares, diez malas y las seis restantes pésimas o nulas.
Retroceden los cultivos menos rentables, como los cereales, en favor de higueras, garroferos y almendros, y se recuperan los viñedos. De esta manera se diversifican los riesgos ante las malas cosechas. Nuestros agricultores son pioneros, dentro de la región en la utilización de la maquinaria agrícola.
En 1.916 aparece el primer tractor en la comarca y en 1.940 Falange Española tenía en La Palma un tractor y un motor de gasolina que accionaba trilladoras, aunque no será hasta los años sesenta cuando se generalice el empleo de maquinaria. El primer molino de agua de sistema americano (molineta americana) se instalará, en nuestro campo, en 1.887, aunque su uso no se generalice hasta los primeros años del siglo XX. Hasta ese momento nuestros campesinos se servían de norias y molinos de viento para la extracción de aguas y lo seguirán haciendo hasta bien entrados los años cincuenta, pues en 1.956 existían ocho molinos en nuestra diputación y tan sólo uno de moler cereales. En todo el término municipal se registrarán 67 molinos en funcionamiento. También serán pioneros nuestros agricultores en la prospección de aguas subterráneaas mediante pozos artesianos.
La zona norte del término cartagenero se caracterizó por un potente asociacionismo agrario, creándose sindicatos cuyos objetivos eran la adquisición de aperos y máquinas agrícolas, abonos, plantas, semillas, fomento de instituciones de crédito agrícola, bien dentro de la asociación o creando cajas de ahorros y bancos.
En 1.908 se crea el Sindicato y el Banco Agrícola de Cartagena promovido por la Cámara Agrícola y la Liga de los Vecinos del Campo. El objetivo de esta entidad era llevar a la ciudad un modelo de financiación agraria que daban unos resultados muy positivos en la zona norte del término municipal. Su primer presidente fue Juan Antonio Gómez Quiles y entre sus vocales se encontraban José Mediavilla, Bartolomé Ferro y Alfonso Torres. Este banco, con un capital inicial de un millón de pesetas, se convertirá en el banco más importaqnte de la región. El 35% de sus socios serán agricultores de la Palma, Miranda, Pozo Estrecho, El Albujón y La Aljorra. En los años veinte será su director el palmesano Trinidad Conesa Espín. EL Banco Agrícola de Cartagena cerrará sus puertas en 1.940.
En 1.909 se crea en La Palma el Sindicato Contra las Plagas del Campo a iniciativa de José García Vaso.
En 1.923 se produce el golpe de estado del general Miguel Primo de Rivera, nombrándose alcalde de Cartagena a Alfonso Torres y encontrándose entre sus concejales el palmesano Emilio Bolea. El partido del régimen es Unión Patriótica, un partido de clases medias en el que destaca el director de la Caja de Ahorros de Cartagena, Antonio Ramos Carratalá, y dos personas vinculadas a La Palma, D. Bartolomé Ferro, propietario de la finca de "Las Casas Grandes", y Dionisio Oliver, propietario de "El Alto".
En La Palma, como en todo el estado español, se organiza el somatén, un cuerpo de gente armada que no pertenece al ejército y que se encarga de la vigilancia de pueblos y caminos, compuesto en nuestra localidad por unos siete voluntarios. En 1.928 se inauguran las Escuelas Públicas, asistiendo el primer teniente de alcalde José Mediavilla. Es una época en la que se impulsa la construcción de escuelas bajo una mentalidad paternalista y autoritaria: "la letra con sangre entra".
FUENTE:
SANCHEZ CONESA, José: La Palma, un pueblo cuenta su historia.Torre Pacheco. 1998.